Algunos os preguntaréis que por qué voy a moler el café en mi casa si ya me lo venden molido en los supermercados. La razón es muy simple: frescura. ¡Cuanto más fresco esté el café, más disfrutarás de los aromas y sabor de éste!

La mayoría de los cafés que venden molidos son expuestos durante mucho tiempo al aire libre, y esto hace que pierdan frescura. Esto se hace porque una vez que el café se ha molido, éste libera ciertos gases por lo que no puede ser envasado hasta que éstos desaparezcan.

Así que si te has decidido a moler el café en casa, vamos a mostrarte los 2 principales tipos de molinos que existen y las ventajas y desventajas de cada uno.

 

Molinos de cuchilla

Los molinos más baratos suelen ser de este tipo. Por sacarle alguna ventaja podríamos decir que son más rápidos que los de muela. En cuanto a los inconvenientes que este tipo de molino presenta:

– El motor calienta la molienda, afectando a la calidad de la misma. De hecho, en algunos modelos se recomienda no usarlos durante más de un minuto pues se pueden llegar a sobre calentar.

– Las cuchillas abrasan los granos de café y éstos contienen aceites y otros elementos que se ven afectados por esta abrasión, por lo que disminuirá la calidad del café resultante.

– Es imposible obtener siempre el mismo grado de molienda (unas veces nos saldrá más fina y otras más gruesa).

blade

Molinos de muela

Éstos son los más apropiados. En ellos sólo has de establecer el tamaño de molienda deseado y en función de ello la separación entre los discos o muelas será mayor o menor. En este tipo de molinos el grano no se expondrá a altas temperaturas como en el caso de los molinos de cuchilla y el tamaño de la molienda será el que establezcamos. No obstante estos molinos no son completamente perfectos, de ahí que de vez en cuando necesitemos cerciorar que el alineamiento entre los discos es el correcto para evitar irregularidades en la molienda.

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Y tú, ¿qué molino tienes?. ¿Estás contento/a con él?