La leyenda dice que Kladia, un criador de cabras etíope, se encontraba un día alimentando a su rebaño cerca de un monasterio cuando de repente vio que sus cabras empezaron a dar saltos y berrear de manera excitada. Kladia entonces observó que su rebaño estaba alimentándose de unos pequeños frutos rojos con forma de cereza. Ante la curiosidad, el también los probó y se sintió con mucha mas energía.

Así pues, Kladia se llevó algunos de estos frutos a su casa y le comentó a su mujer lo sucedido. Ésta le sugirió que fuera al monasterio y se lo contase a los monjes pues posiblemente se trataba de un fruto enviado por Dios.

Kladia por tanto fue al monasterio y le comentó a los monjes lo sucedido. Éstos decidieron echar los frutos rojos en agua y hervirlos. Tras probarlos y ver el amargo sabor de la bebida resultante, lanzaron la mezcla al fuego. Fue entonces cuando el agradable aroma desprendido por el tostado de los frutos hizo que los monjes considerasen el preparar la bebida con los frutos tostados, dando origen al café.

 

cabra y cafe